Artículo de “El mundo” 27 de Enero de 2014

El invento

La casa bioclimática de ‘quita y pon’

   Minicube idea un sistema constructivo basado en la modularidad que permite añadir estancias a la casa de forma sencilla, económica y rápida.

El ladrillo estaba en extinción. El modelo constructivo generalizado en España quedaba obsoleto, mientras Estados Unidos y Europa avanzaban en viviendas sostenibles, este país perdía posiciones. Anta este oscuro panorama, dos arquitectos técnicos valencianos decidieron idear una solución eficiente, aportando un valor añadido como es la modularidad. <Queríamos evitar tener que hipotecarnos en una vivienda de seis habitaciones sin saber cuál será nuestro futuro> comenta uno de ellos, Enrique Ruiz. La idea triunfó en la primera edición de Operación Emprende, impulsada por la Asociación de Jóvenes Empresarios de Valencia (AJEV). Y ahí nació Minicube.

La startup valenciana ha desarrollado un sistema constructivo propio que reduce el tiempo de montaje de una vivienda a dos días y permite ampliarla con nuevas estancias de forma sencilla. El método se vasa en la superposición de pórticos (armazón formado por dos columnas y  una viga superior) de madera laminada hasta conseguir los volúmenes deseados.

Los apoyos de la estructura le permiten <girar y flexionar ligeramente como consecuencia de los esfuerzos producidos por los cambios de temperatura>, explican desde minicube. ¿El resultado? una vivienda estáticamente indeterminada. < Si en unos años, los dueños necesitan una habitación más, se puede añadir fácilmente>, afirma Ruiz.

Las vigas son de madera laminada con una <extremada dureza y suma resistencia> El material está previamente tratado con preparados contra humedad, parásitos y protectores solares. La madera es reciclable. < Se trabaja en seco, por lo que casi no se generan residuos en la obra>, destacan. Al final de su vida útil, el sistema puede desmontarse y la mayoría de sus componentes pueden ser reutilizados.

La sostenibilidad y la eficiencia son dos máximas de Minicube. El conjunto constructivo adquiere un nivel de aislamiento térmico <muy superior> a los sistemas tradicionales, de forma que se reduce el consumo energético para mantener el confort climático en el interior del inmueble.

El equipo aboga por la ventilación cruzada, que consiste en generar aberturas estratégicamente ubicadas para facilitar el ingreso y salida del viento a través de los espacios interiores del edificio. En el diseño personalizado de cada vivienda también se tiene en cuenta la orientación para evitar al máximo el uso de sistemas eléctricos de refrigeración y calefacción, mas caros y contaminantes.

Artículo de María Climent. ‘Innovadores de el mundo’ comunidad valenciana.

Número 210/ Lunes 27 de Enero de 2014